viernes, 24 de febrero de 2017

TRES DE CORAZONES (PARA LAUREN)



ATENCIÓN. La novia de Jorgito, uno de nuestros cornudos favoritos, me ha pedido que le haga algo especial para ella. ¡Estás preparada, Lauren?
Sé que llevas tiempo pensando en este post. Has estado entrando una y otra vez en el blog, mirando a ver si publicaba algo para ti. Incluso has pensado que no habías enviado bien el email, que había pasado de ti. Todo esto te pone muy nerviosa y cachonda, lo sé. 
La verdad es que me excitó mucho tu email, pidiéndome tan educadamente que te ponga caliente con una entrada. Pues vamos allá. Pero primero, quiero que te pongas cómoda y
que llames a Jorgito. 
Mi condición es que te coma el coño mientras lees lo que te tengo preparado. ¿De acuerdo?
Quiero que le ordenes de mi parte que se porte como el perrito fiel que es y que te entretenga con su lengua de cornudo mientras yo te cuento cositas.

Mira, algo así. 


O así.


¿Entiendes? Vamos, será divertido. 








Bailar y sentir un pollón anónimo entre tus nalgas. 
Es un lenguaje erótico sin igual. 




Dejarte seducir por unos extraños te hace sentir tan deseada. 













Pero, yo sé muy bien que te sigue faltando algo. 



Te mueres de ganas por tocármela. Lo sé. Tocar esta polla gorda y dura. 



La sensación de sentir mi polla palpitante en tus manos te vuelve loca. 


Tengo tantas ideas para ti. 



Fantasías retorcidas y morbosas para calentarte.



Voy a enseñarte lo que es un hombre de verdad, Lauren. 



Quiero que Jorgito esté a tu servicio, ahora mismo. Que te mime mientras lees este post. 
(Vamos Jorgito, no seas perezoso)



¿Quieres ver lo que tengo para ti?



Tu novio no puede darte lo que yo tengo y él lo sabe.  


Sé lo que te gusta y cómo te gusta. 



Te encanta tener a un novio sumiso, pero al margen necesitas a un macho alfa
 que te dé justo lo que necesitas.




Un hombre que destile seguridad, confianza y testosterona. 




Eso es, deja que el cornudo de Jorge te quite las braguitas. De todas formas las vas a mojar enteras.



Esto podría ser tuyo. 



Si te portas bien, dejaré que me acaricies el torso. 




Y sólo si me prometes que serás una chica muy, muy buena...



...y muy puta... Porque serás muy puta para mí, ¿verdad?


...dejaré que te metas esto en la boquita...



¿Te gustaría lamerme esta gotita que se me escurre, Lauren?



Sé cómo hacerte sentir esas cosquillas que deseas y que no sientes con tu novio. 


Te comeré la boca con una excitante falta de delicadeza. 



Te ataré vestida solamente con unas pantimedias. 



Te maltrataré las tetas hasta que gimas de placer. 



Sí, lo sé. Te excito demasiado. Es normal. Pues prepárate porque tengo algunas fantasías para ti.
Me encantaría mantener conversaciones subidas de tono contigo. Que me digas lo mucho que me echas de menos, lo caliente que te pongo, y todo delante de Jorge, actuando como si él no estuviera delante. 



Te enviaría fotos indecentes para calentarte. 



Una foto de mi polla erecta y vasodilatada. Y Jorge te preguntaría por qué actúas de una manera tan rara, por qué estás tan nerviosa. 


Y tú le dirás que tienes el coño ardiendo y necesitado. Pero que él no podría satisfacerlo jamás. 



Tendríamos largas conversaciones por chat. Nos contaríamos cómo y dónde nos chuparíamos mutuamente. Me dirías dónde me necesitas dentro y cómo de profundo. 


Con los días, le perderías el poco respeto que le tienes a Jorge. 



Y desde el instante en que me tocaras el pecho... 




...lo tratarías como a un criado.



Y desde el preciso momento en que te arrodillaras frente a mí, 


 le pedirías a Jorge que te besara los pies en casa. 


Oh, Lauren, y cuando empezaras a lamerme los huevos, 


castigarías a Jorge simplemente por decir que alguna bobada. 


Te voy a llevar a hoteles caros para follarte mientras llamas a Jorge por teléfono. 


Y si no le parece bien la idea, le abofeteas y punto. 



Algunas veces puedes mantener conversaciones intrascendentes con él, fingiendo que no estás gozando como una perra, intentado maquillar tus gemidos, ocultar en la medida de lo posible tus delirantes suspiros. 



Y luego al llegar a casa, lo vuelves a abofetear. 


Y le obligas a comerte el coño que yo te he machacado. 


Oh, es tan sexy metértela por detrás, tirarte del pelo, mientras tú intentas sofocar tus orgasmos hablando con el cornudo de Jorgito. 
"Oh, cariño, no me pasa nada. Es sólo que, ah, ah, es sólo que, oh, oh, estoy... Dios, estoy 
siendo increíblemente bien follada por un macho". 


Después de esto, todo se convierte en un sueño maravilloso.
Jorge se pone a limpiar la casa, desnudo, mientras hablamos por teléfono.


Estamos todo el día follando como animales. 


Cada vez que tenemos una cita, Jorge se tira a tus pies para rogarte que no te vayas de su lado. 
A ti te pone tan cachonda eso, ¿verdad? Verlo tan sumiso, tan derrotado. 




Incluso me lo cuentas cuando te estoy empalando. 
Porque te vuelve loca humillarlo y follar conmigo al mismo tiempo. 


Escuchar mi voz diciéndote todo lo que voy a hacerte, mientras Jorge te besa los pies. 



Enviándote fotos de mi incansable polla erecta mientras él te lame las plantas de los pies 
como el perro que es. 



¿Te gusta que te bese las medias antes de salir?


Esas medias que te pones para quedar conmigo. 



Las mismas medias sobre la que me corro. 


O las que rompo, si me apetece. 



Las que te pongo perdidas. 


Te gusta volver a casa con las pantimedias arruinadas por mí, ¿cierto?


Mancilladas. 


Usadas, rotas, manchadas por mí. 



Poco a poco iremos dominando a Jorge por completo. 


Una noche incluso puedes vestirte con lencería sexy y luego echarlo de la cama, explicándole que en ese lecho sólo puedo meterme yo contigo y que los cornudos como él duermen en el suelo. 




Quiero que le hagas ver que desde que yo estoy en tu mundo, las cosas van a cambiar entre tú y él. 













Bien adentro, Lauren. Llegando hasta los rinconcitos más recónditos de ti. 
Donde jamás ha llegado tu novio.


En la siguiente fase, feminizarás a Jorge para mí. Es importante que lo vistas de chica para anular cualquier residuo de masculinidad que le pueda quedar. 
Castígalo con la castidad si no te hace caso. 






Aunque acceda a vestirse de chica, no le liberes la pichita tan pronto. 
Déjalo que descubra la inutilidad de su sexo. 



Cuando pasen unos días lo vistes lo más femeninamente que se te ocurra. 
Algo ridículamente sexy y delicado. 





Hazle fotos y enséñaselas a tus amigas. 
Reíros de él y que él lo sepa. 


Dile que está muy mona. Sí, trátalo como a una chica. 


Muéstrales las imágenes de tu novio a todas tus amigas, que todas sepan lo poco hombre que es. 


Oblígale a mostrarle su jaulita a tu amiga Majo, por ejemplo. 



 Y mientras tanto...


Cuéntale cómo te detienes en saborearme. 


Cómo intentas metértela entera en la boca sin poder. Porque es tan jodidamente grande... 


Cuéntaselo mientras él se traga algún dildo tuyo. 
Así se puede hacer una idea más cercana de lo que sientes cuando me la chupas, Lau. 




Cuando sientes por fin el sabor de un macho en tu boca. 



Te gusta sentirte usada, ¿verdad?



Te encanta que dirija tu cabeza a mi antojo, lo sé. 



Besarme mis huevos gordos y robustos, hinchados de semen fértil. 



Disfrutas como una perra, ¿eh?


Te desvives en darme placer con tu lengua. 


Sí, es normal que te pongas así de caliente. Es el olor a macho lo que te pierde. 


Lauren, ¿serías capaz de llegar tan lejos?


¿Me chuparías el ano si te lo pidiera?



¿Dime? ¿Serías tan sumamente guarra para mí?
Pero que no se entere Jorge, ¿eh? 
¿O prefieres que lo sepa? ¿Que te vea haciéndolo?


Si lo haces bien, te prometo darte tu leche, gatita. 



Y luego, te vas con Jorge y te lo follas bien mientras le cuentas los cuernos que le hemos puesto. 



Dile lo mucho que te gusta cuando te follo como si quisiera romperte.  



Díselo, Lau. Dile lo llena que te sientes conmigo. Llámalo al móvil y se lo cuentas. 



O díselo mientras lo sodomizas para mí.


Y luego me cuentas lo maricón que es tu novio mientras te jodo bien. 




Quiero saber en detalle lo mucho que disfruta Jorge cuando lo empalas. 



Quiero que grites que yo soy más hombre que él justo cuando alcances 
un orgasmo sobre mi polla. 



Tampoco sería mala idea que os lo follarais Majo y tú. 




A partir de ahí podemos dar rienda suelta a nuestra imaginación. 
Llámalo para contarle que acabas de follar conmigo y que estás sosteniendo 
el preservativo usado. 



Jorge está en casa, vestido de nenaza, justo como tú lo has vestido. 




Entonces le cuentas que soy un semental insaciable y que voy a echarte otro polvo, 
pero esta vez sin protección. 



Le dices que estás en tus días fértiles y que todo eso es muy arriesgado. 



Le dices: "Ay, Jorge. Este tío me está follando otra vez. Es un follador increíble. Dice que se va a correr dentro de mí. Pero, creo que estoy ovulando, ya sabes. 
Tengo miedo. ¿Y si me deja embarazada? 
¿Cuidarías tú del bebé, maricona?"



Y Jorge, como buen cornudo sumiso, te diría que por supuesto que sí, 
mientras se corre inútilmente sobre el suelo.


Y tú, al escuchar que es capaz de humillarse tanto como para comprender que tiene que ser otro el que te insemine, porque él es incapaz de hacerlo, te corres a gritos como una puta de esquina. 



Y al volver a casa, le muestras el desastre que te he dejado entre las piernas. 



Y le obligas a limpiártelo todo con su lengua, mientras me lo cuentas por el móvil. 



Quiero detalles. Todos los detalles, Lau. Cómo persigue cada gota de mi semen. 
Qué te responde cuando le preguntas si le gusta el sabor. 


Pónmelo al teléfono mejor, sí. Que quiero preguntárselo yo mismo. 


La relación a tres sería tan erótica. 

Haz que Jorge te bañe antes de nuestras citas. 



Me vuelve loco que me digas todo lo que se esmera en dejarte perfecta para mí. 




Por eso no tengo más remedio que descargar toda mi excitación sobre ti. 






A la vuelta le puedes contar todo.



Dile que te vuelve loca cuando te follo como si te odiara. 



Cuéntale que te hago sentir una mujer, mientras le haces una paja a su ridícula pichita de cornudo. Es importante que uses sólo tus dedos y que le subrayes una y otra vez lo pequeña que la tiene. 



Como contrapunto, explícale lo gorda que la tengo y que consigo hacerte sentir una virgen 
cada vez que te penetro. 



El siguiente nivel, consiste en follarte delante de Jorge. 
Primero en una habitación contigua. 



Así puede oír tus gemidos detrás de la puerta. 



Luego follaremos en el salón. 



Mientras Jorge friega en la cocina los platos de la cena que nos hemos comido. 




Y tú subiéndote sobre mi polla, desvergonzada. 


Gozando impúdicamente. 





Más tarde follaremos con la puerta abierta...







Y tú, de verlo tan doblegado, explotas de gusto. 


Yo le digo cosas como: "Mira bien cómo me tiro a tu novia, Jorgito. Mírala lo bien que se lo pasa con un hombre de verdad". 



Y tú te rindes entera a mí. Oh Dios.



Y Jorge se pregunta qué se sentirá con una polla como la mía bien metida por el culo. 



Y tú se lo cuentas, Lau. Le explicas que es un ardor insufriblemente placentero. 



Y él no nos quita ojos de encima mientras se mete lo que puede. 




Es como una droga, ¿verdad? Follar con un tío, 



mientras tu novio te mira vestido de chica y masturbándose deshecho de celos y vejación. 



No dejas de preguntarte por qué es tan adictivo ponerle los cuernos de este modo. 



Y es que no hay nada más sexy que comparar su cornudez con una imponente masculinidad 
machacándote por detrás. 



El orgasmo, cuando es fruto de una infidelidad constante, notoria y consentida, 
es el más salvaje y delirante que hay. 



Es una experiencia única. Tremendamente deliciosa. 




Dejarme hacerte todo lo que me de la gana delante de ese patético cornudo. 




Contorsionar nuestros cuerpos delante de él, al ritmo de nuestra enfermiza imaginación. 




Dejar que me corra en tu boca. 



¿O prefieres en tu cara? 


Por cierto, a partir de ahora, podrás besar a Jorge sólo después te dejarte hecha un desastre. 

En ninguna otra ocasión. 



Aunque, claro, él estará entretenido con otras cosas. 



(besos)