sábado, 26 de noviembre de 2016

VIDEO SUPER MORBOSO


Imagínate llegar a casa después del trabajo. Estás cansado y tienes ganas de ver a tu mujer. Tal vez incluso tener algo de sexo, sí. Pero entonces oyes unos gemidos y te acercas hasta la entrada de la cocina. Puedes ver dos siluetas a contraluz. Una es la de tu mujer, inconfundible. ¿Y la otra? ¿Quién es? Mientras te quedas de pie contemplando esa maravillosa coreografía de perversión, te masturbas pensando en si tu mujer es consciente de que estás viéndola y en si es posible que te tenga tan poco respeto. 

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